HISTORIA DEL COLEGIO FISCOMISIONAL “SAN FRANCISCO”

 

La Historia del Colegio San Francisco de la ciudad de Ibarra, es intensa y profunda.  Siendo un colegio de  pequeño tamaño, ha dejado amplias huellas en la ciudadanía  ibarreña y también allende las estrechas fronteras  provinciales.

 

Cabe mencionar la fehaciente intervención  de la comunidad de los capuchinos en la creación del colegio.

 

Desde Ibarra, Otavalo, San Antonio, Caranqui, y desde las faldas del Imbabura en número creciente  blancos, mestizos, cholos, indios puros acuden al convento de San Francisco en busca de alivio para sus pesares y de la gracia  sacramental. La prensa y la radio locales han puesto de relieve en diversas ocasiones, la presencia influyente de los capuchinos en Ibarra .Con motivo del homenaje que se rindió al P. Serafín de Lezáun, guardián  del concepto en sus bodas de plata sacerdotales, publicidad  el diario “La Verdad (9 de Mayo de 1945) desde que llegaron los capuchinos a esta ciudad, ha cambiado y va cambiando cada día el espíritu de la misma. Se va dejando sentir la acción bienhechora de esta comunidad religiosa, cuyo apostolado se refleja especialmente en la clase humilde el verdadero y auténtico pueblo.

 

Los capuchinos se acercaron tanto al pueblo, que éste sin  disimulos se les ha pegado. Y el municipio ha sabido interpretar muy bien esta simpatía y este profundo y verdadero aprecio que el pueblo ibarreño y el de los contornos de Ibarra tiene para con los padres de la Comunidad Capuchina.

 

Signo de esta simpatía fue por ejemplo su concurrencia a las mingas en las que, a sola ración y sin sueldo, restauraron la iglesia, despedraron la huerta y dieron oportunidad para la reforma, ampliación y remozamiento del vetusto “tugurio” conventual

 

Luego de posesionarse de su guardianía Serafín de Lezáun, se Iniciaron las obras en la iglesia y en la casa. Mucho habían trabajado los padres Bernardino de San Isidro, Ezequiel de Pasto y Clemente de Tulcán por reconstruir uno y otro edificio; pero quedaban muchos escombros por retirar y muchos huecos por rellenar para adecentar el templo y hacer menos inhóspita la vivienda.

 

El convento se reducía a la planta inferior, en tomo a un patio porticado incompleto y a una media agua superpuesta en el tramo oriental, obra de P. Clemente. Ni arcos ni columnas por la banda occidental, sino una tapia de barro y cañas, retraídas varios metros con respecto a la fachada de la iglesia. Se derribó la tapia, se desalojó el monte de escombros respaldado contra la pared septentrional de la iglesia, se prolongaron patio y pórtico, con nuevos arcos sobre columnas, y se levantó, sobre zócalo de piedra labrada el hastial de ladrillo y mampuesto, en línea con la fachada de la iglesia, y se habilitó una parte del piso superior para vivienda. Fray Lorenzo, que estaba al frente de los trabajos, como delegado del ingeniero Aníbal Proaño, porfía en que se tallaron a pie de obra, sobre piedra traída del Imbabura, las columnas y robustos pilares con que se cerró el recinto porticado- Extraña no poco el parentesco en material y en labor de talla que guardan estos monolitos con los que se plantaron en 1893, procedentes del templo  colonial de la Concepción de Ibarra.

 

Por la colaboración del pueblo en mingas y del municipio con sus Volquetas y su donativo de 5.000 sucres y donación de la madera para techado y soleras, se había realizado buena parte de la obra de refacción con no más de 57.276 sucres de gasto. Cierto que tumbar los árboles, tablearlos y acarrearlos quedó por cuenta del convento; pero allá se llegaron hábiles leñadores y carpinteros, que, a ración y sin sueldo, realizaron certeramente su cometido. Opino que fue el P. Rafael de Gulita  quien levantó y distribuyó el piso superior en su mayor parte y quien añadió nuevo lienzo hacia la huerta, cuando se determinó el traslado del colegio desde Tulcán a Ibarra; obra que completó con nuevo tramo, entre el colegio y la biblioteca, cuando se le notificó que en Ibarra iba a funcionar el primer noviciado de la custodia En la Crónica apenas se mencionan la habilitación de algunas dependencias, enlaces de colegio y de comunidad y miles de tejas adquiridos de regalo o por contrata; y, según ha podido comprobarse por lo que de ella dejamos trascrito, la natural complacencia con que el superior, ecónomo y cronista, Rafael de Gulita , va anotando, desde los sucres que se recaudan en tómbolas y responsos, hasta tos ingresos por misas cantadas y diaconadas y por diversas actuaciones pastorales y literarias. Marcelino  de Lizaso , de innegable finura espiritual y celo apostólico, preocupado por las angustias de su convento, se desfoga en  estos términos: "Mi objetivo, sacar plata para nuestro Seminario Seráfico. . . canta misas y oficia tres horas seguidas todos los días en funerales y entierros, bautiza media humanidad (unos sesenta niños semanales), confiesa dos orejones larguísimos de mujeres y hombres a ambos lados del confesionario. . . recoge responsos por miles, a caballo, en carro, porque la deuda de miles te aprieta y luego cuenta a la noche con afán de avaro los billetes de pesos, que son de' peso, diez pesetas al cambio. . . espero me valdrá delante de Dios, que ni un céntimo era para mí" (5). El sacerdote, y en el caso la comunidad, ha de vivir del altar. Los gastos fueron muchos, las aportaciones cié la fraternidad no pequeñas, la generosidad de los bienhechores notable, el esfuerzo gigantesco; y con eso y con todo, ni la obra fue tan definitiva que a los tres años no se pensase en Argentina o en Colombia para noviciado, por inadecuación del local en Ibarra ni las finanzas tan boyantes que no  llegasen a suscitar ciertas protestas por las estréchese ni muchas desazones por carencias inadmisibles en el colegio. Se planteó la petición de un empréstito de 100.000 sucres; tuvo que cobrarse por falta de garantía hipotecaria, pues estaba sin escriturarse solares y terrenos de Ibarra, Tulcán y Mariano Acosta .

 

RESEÑA HISTÓRICA:

 

En el año de 1955 se inicia como Seminario Seráfico. En 1958, mediante decreto ministerial No. 528-SS se oficializa como Colegio Particular Seminario "San Francisco" con la especialización en Humanidades Clásicas. En 1967 se oficializan los estudios en Humanidades Modernas en Físico-matemáticas, Químico-Biológicas y Sociales. En 1973, mediante decreto supremo # 887 se declara como colegio Fisco Misional "San Francisco".

 

ACUERDOS DE CREACIONES DEL COLEGIO  FISCO-MISIONAL “SAN FRANCISCO

 

El 30 de junto de 1958, con Acuerdo No. 651, el Ministerio de Educación y Cultura autoriza al Colegio Particular 'SERÁFICO DE LA DIVINA PASTORA", el funcionamiento de Primero y Segundo cursos de Humanidades Clásicas.

 

El 15 de noviembre de 1958. mediante decreto 1075, el Ministerio de Educación y Cultura autoriza cambar el nombre del Colegio Particular "SERÁFICO DE LA DIVINA PASTORA", con el Colegio Particular SEMINARIO MISIONERO CAPUCHINA "SAN FRANCISCO".

 

El 7 de julio de 1966, se autoriza TRANSFORMAR al Colegio Particular "San Francisco” de Bachillerato en Humanidades Básicas, de la ciudad de Ibarra, en Colegio Particular de Bachillerato en Humanidad Modernas, a partir del año lectivo 1966-1967.

 

El 8 de agosto de 1973  se  declara "FISCO-MISIONAL", mediante Decreto No. 365

 

 

 

 

(063)700-420 secretaria@colegiosanfrancisco.edu.ec
 
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